martes, 28 de diciembre de 2010

Presente en el mercado desde 1885, el célebre PAPEL DE ARMENIA es una de los pocos “supervivientes” (y entre estos seguramente el más antiguo) entre los llamados Papeles medicinales, es decir aquellos desodorantes desinfectante muy difundidos entre el siglo XVII y comienzos del siglo XX, que se presentan en forma de papel para quemar sin llama.


Los estudiosos más refinados de las “fumigaciones oficinales” desde siempre han hecho mención de este valioso producto francés de otros tiempos, cuyo nombre original es “Papier d'Arménie”.


La historia del Papel de Armenia comenzó a finales del siglo XIX, cuando el francés Auguste Ponsot de viaje en el imperio otomano, llegó a Armenia (país aún perteneciente a dicho imperio), allí descubrió con asombro que los habitantes perfumaban y purificaban sus casas quemando una resina natural con perfume balsámico-vainilla: el Benjuí.


De regreso de Francia, Ponsot pensó en difundir en Europa esta práctica tradicional; para ello fue determinante la intuición del socio boticario Henri Rivier, quien solubilizando la oleorresina en el alcohol produjo una tintura de Benjuí con la cual embebería posteriormente un soporte de celulosa debidamente tratado.

Por esto el Papel de Armenia fue realizado según los procedimientos comunes aptos para la fabricación de cualquier Papel medicinal, pero con un nuevo ingrediente: la oleorresina de Benjuí (llamada también Goma de Benjuí), para permitir que también los europeos aprovecharan los beneficios de esta materia prima natural (aquí utilizada hasta entonces exclusivamente por perfumistas como valioso fijador).

Durante la combustión el Papel de Armenia emana el persistente y agradable aroma dulce-balsámico que le da su ingrediente básico: la oleorresina natural de Benjuí, la cual por otra parte posee notables propiedades antisépticas, debido al alto contenido de ácido benzoico (aproximadamente el 25%).


Utilizado en Oriente desde hace siglos para el tratamiento del asma y de la tos, así como digestivo, cicatrizantes y desinfectante, el Benjuí es muy buscado e apreciado sobre todo por sus propiedades esotéricas que se le atribuyen incluso hoy: sus fumigaciones purificantes alejarían convenientemente de los ambiente todo tipo de adversidad y/o negatividad. 

El Papel de Armenia representa para todos los efectos un producto ecológico, ya que sus particulares hojas absorbentes utilizadas para su fabricación son certificadas por el “Forest Steward Council”, organismo internacional independiente que opera a nivel mundial promoviendo un uso responsable de los recursos forestales.



PAPEL DE ARMENIA BLANCO


El célebre perfumista francés de origen armenio Francis Kurkdjian hace algunos años realizó una apreciada variante del Papel de Armenia: el Papel de Armenia Blanco
Formulado con materias primas diferentes a la de la versión clásica, se trata de un auténtico valor entre los papeles aromáticos, destinado ciertamente a los más refinados admiradores del noble arte del perfume. Las fumigaciones realizadas con el mismo suscitan sugestiones olfativas como mínimo sublimes: la difusión de seductoras notas de vainilla-madera finamente armonizadas con incienso y mirra invaden la atmósfera con agradables aromas…nada mejor para ser suspendidos en cautivadoras evocaciones de suspendidas atmósferas orientales. 

Se puede aprovechar del cautivador valor del Papel de Armenia Blanco incluso sin quemarlo: colocando algunas tiras en armarios, zapateros y cajones, por varios meses emanarán un característico perfume fresco que embriagará agradablemente todo lo que se coloque allí dentro.


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