jueves, 24 de agosto de 2017

El más utilizado y valorado por sus propiedades es el Aloe Barbadensis Miler. Planta de la familia de las Liláceas, que puede alcanzar 3 o 4 m de altura por crecimiento de su eje central o tronco. Las hojas son carnosas, de forma lanceolada y con bordes espinos. Las flores rojas o amarillas cuelgan todas ellas de un largo tallo.

Sabemos que el aloe pertenece al grupo de plantas xeroides, caracterizadas porque cierran los estomas de sus hojas tras cualquier corte o herida en ellas. De esta forma evitan la perdida de agua.
Es por esto que ha sido aplicado para sanar heridas de muchos a lo largo de la historia. 

Hoy en día quien lo conoce bien lo valora mucho tanto de uso interno como de uso externo.

El gel o jugo de aloe, se obtiene de la pulpa de sus hojas carnosas, lo ideal es que sea mayor de 5 años, que desprenden un jugo pegajoso, casi transparente y de sabor insípido. A el se debe la fama que el gel ha adquirido en los últimos años. Está compuesto por más de 20 sustancias como polisacáridos, glucósidos, enzimas y minerales contiene Acemanan, una sustancia inmunoestimulante.

De uso interno podemos tomar el gel: 1-2 cucharadas, 3 veces al día disueltas en agua o zumo de frutas o en alguna ensalada. Normalmente se toma con las comidas. En caso de ulcera gástrica se recomienda tomarlo media hora antes de cada comida y antes de ir a dormir como protector de estomago natural.
También lo podemos consumir como depurativo y tonificante o algo para lo que ya está muy estudiado, estimular las defensas del organismo, en casos de cáncer o VIH.

Para uso interno también se pueden encortar preparados farmacéuticos como base otro principio activo del aloe que es el Acíbar, usado como laxante o purgante, para tomar por la noche. 


De uso externo la podemos usar en compresas, loción, cremas y ungüentos.
Compresas: empapadas en jugo de aloe y puestas encima de la zona a tratar, por heridas o quemaduras, humedeciendo la compresa en caso de que se seque con más jugo de aloe, por la noche se puede aplicar una crema hidratante o aceite de oliva, pues el aloe reseca la piel.
Loción: Se aplica 2-3 veces diarias sobre la piel afectada o sobre el cuero cabelludo, conviene combinar su uso con algún emoliente natural, por ejemplo aceite de oliva.

Cremas: preparados comerciales que mezclan gel de aloe vera con sustancias emolientes o hidratantes.

Fuente: Enciclopedia de la plantas medicinales.

1 comentarios:

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